Vida monástica visitandina



“El monasterio es una pequeña colmena donde vivimos al servicio del amor divino”.

La vida en la Visitación gira en torno a la oración, la fraternidad, el trabajo y la formación. Todas estas dimensiones no son sino medios que el Señor dispone para alcanzar la santidad, siendo el primero y piedra fundamental del edificio la vida de oración.


“La esencia de la oración no consiste en estar siempre de rodillas, 
sino en mantener nuestra voluntad unida a la de Dios en todos los acontecimientos”
(Santa Juana)


San Francisco de Sales nos exhortaba a ser hijas de oración y vida interior para ser halladas dignas de servir al Señor. La vida en el monasterio se estructura a partir del Oficio Divino que nos reúne en el Coro para alabar al Señor y de los momentos de oración silenciosa. Nuestro Fundador nos recuerda que la sencillez en la oración es característica de nuestra espiritualidad salesiana, y así nos dice que dicha simplicidad hace al alma en cierto modo similar a Dios que es espíritu muy puro, muy santo y muy simple. Y es que “la verdadera santidad está en el deleite de Dios, y no en hacer tonterías o fantasías que alimenten la autoestima y disipen la obediencia y la humildad”. Por lo tanto, nuestra oración no consiste en tener grandes impulsos místicos (a parte de lo que el Señor quiera regalar a cada alma) sino en poner nuestra vida en presencia de Dios, colocando nuestro corazón junto al Corazón del Señor, para que latan juntos…


El día a día es muy parecido en todos los monasterios. Un día ordinario en la Visitación puede ser el siguiente:

- 06:00 Levantarse
- 06:30-07:30 Oración silenciosa en el Coro
- 07:30-08:00 Laudes y Hora de Tercia
- 08:00 Santa Misa y Oficio de Lecturas
- Desayuno y trabajo
- 12:30 Hora de Sexta
- 13:00 Comida
- 13:45 Recreación
- 14:30 Tiempo personal
- 15:00 Trabajo
- 16:30 Letanías y Hora de Nona
- 17:00 Vísperas
- 17:30 Lectura espiritual
- 18:00 Santo Rosario
- 19:00 Formación religiosa y humana
- 20:00 Cena y recreación
- 21:30 Completas
- 22:00 Gran silencio

Recreación comunitaria
Trabajo

En la Visitación cada Hermana tiene señalado un trabajo particular (oficinas): ropería, sacristía, enfermería, cocina, huerta, biblioteca, portería… A su vez cada monasterio suele estar especializado en alguna actividad remunerada para sustento de la comunidad: elaboración de formas, confección de ornamentos, encuadernación, publicaciones, etc.


La vida en la Visitación se caracteriza entonces por el equilibrio que hace de la jornada agradable a la vez que exigente. Nuestros monasterios abren sus puertas a aquellas mujeres que deseen hacer una experiencia en el interior del claustro por unos días.